¡El día de descanso se acerca!

Por: Charles Spurgeon  

¿Quién subirá al monte de Jehová? Salmo 24:3

Aquel que suba al monte de Dios y llegue al final al cielo, encontrará, antes que nada, que toda su faena ha concluido: «Bien, buen siervo de Dios, descansa de tu amada ocupación, la batalla está peleada, la victoria ha sido ganada, entra en tu descanso de dicha». No hay peñascos escarpados, no hay deslizaderos ahora; no hay rugientes torrentes, ni sendas que suban o bajen: «Jerusalén, mi dichoso hogar, nombre siempre amado para mí, ahora mis arduos trabajos tendrán un fin, en dicha y paz y en Ti».

Hermanos, ¿pensamos ustedes y yo lo suficiente en el cielo? ¿No pensamos demasiado en la tierra? ¿No pensamos demasiado en el trabajo pesado y demasiado poco en el tiempo cuando todo acabe? Unos cuantos días y años más, y ustedes y yo, creyentes,  habremos terminado de luchar con Satanás, habrán acabado las tentaciones, habrán acabado los afanes, habrán acabado las aflicciones.

¡Una hora de trabajo y una eternidad de reposo! ¡El trabajo de un día, y cuando haya cumplido mi día como un asalariado, entonces llegas tú, oh dulce y apacible reposo! «Descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen». ¡Ten valor, peregrino, ten valor! ¡Sube esa pendiente abrupta, amigo! ¡Escala con tus manos y rodillas, arriba! Pues cuando hayas subido un poco más arriba, sí, un poquito tan solo, te recostarás para descansar y luego no habrá más fatiga o aflicción. Y allá también, cuando lleguemos a la cima del monte de Jehová, estaremos por encima de las nubes del afán mundano, y del pecado y de la tentación. ¡Oh, cuán profundo es el reposo del pueblo de Dios en lo alto! ¡Cuán apacible es su cielo!

Ningún vano discurso tentará mi alma,Ninguna insignificancia vejará mi oído.

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