EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS

En los años 1930, un vendedor había logrado vender una Biblia en un pueblo aislado de Polonia. Cuando tres años más tarde volvió a ese pueblo, sintió un gran gozo: ¡Doscientas personas habían sido llevadas a la fe en Cristo, gracias a la lectura de la única Biblia que poseían! Como aquellos cristianos solo tenían a su disposición un ejemplar de las Escrituras, habían decidido dividir cuidadosamente el libro en varias partes para que circulasen entre los habitantes, y así beneficiarse todos de la lectura. El vendedor organizó un encuentro con aquellos creyentes y les preguntó si podían recitar de memoria algunos versículos de la Biblia. Uno de los oyentes le preguntó: «¿Comprendimos bien? ¿Se refiere a versículos o capítulos?». Muy sorprendido, el vendedor descubrió que ellos habían aprendido de memoria no solo versículos aislados, sino varios capítulos e incluso libros enteros de la Biblia. Algunos podían repetir de memoria un evangelio entero, otros una parte del libro de los Salmos o de Génesis. En total, aquellos doscientos creyentes podían recitar prácticamente toda la Biblia. Gracias a Dios, porque las partes de la Biblia, que eran leídas diariamente e iban de casa en casa, estaban tan gastadas que casi no eran legibles. Memoricemos la palabra de Dios y démosla a conocer, pues el Señor mismo prepara los corazones para que sea recibida. LBS

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