EL QUEBRANTO DE LOS DÍAS FINALES

 

Por  Lance Lambert

Dios está removiendo todas las cosas

Efesios 5:15-17: Por tanto, tened cuidado cómo andáis; no como insensatos, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Así pues, no seáis necios, sino entended cuál es la voluntad del Señor. LBLA.

Al mirar las palabras de nuestro Señor Jesús, es perfectamente claro que una de las características de los últimos días es un enorme quebranto. Él dice que los corazones de los hombres desmayarán de miedo y expectación de cosas que están viniendo sobre la faz de la tierra. ¿Por qué? Porque algo acontecerá al mar, algo acontecerá a la luna, algo acontecerá al sol. Los poderes celestiales serán conmovidos. Claro está, y esto es obvio, si algo acontece al sol, inmediatamente habrá un reflejo en la luna, y entonces las estaciones y las mareas de la tierra serán afectadas.

Porque así dice el SEÑOR de los ejércitos: “Una vez más, dentro de poco, yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra firme. “Y haré temblar a todas las naciones; vendrán entonces los tesoros de todas las naciones, y yo llenaré de gloria esta casa”–dice el SEÑOR de los ejércitos. Hageo 2:6-7. LBLA

Tú percibirás que el Señor dice: «Yo haré temblar todas las cosas. Haré temblar todas las naciones. Haré temblar la tierra seca, el mar, la tierra, los cielos». Y entonces el Señor vendrá.

Así, una de las características del último periodo de la historia del mundo será un quebranto grande y universal – un quebranto de los patrones morales y éticos de las naciones, una agitación de su vida social, un desorden de su vida religiosa, una conmoción de toda la estructura de la sociedad humana, un estremecimiento de la vida nacional e internacional. Todo lo que puede ser conmovido será conmovido.

Es el Señor quien provoca el temblor. Él puede usar a Satanás; él puede usar las ideologías; él puede usar las potestades; él puede, al final, usar al anticristo. Aun así, es siempre el Señor quien está provocando la conmoción. El Señor no es meramente destructivo; él no está simplemente destruyendo. Él está abatiendo lo que puede ser abatido, para que quede de manifiesto aquello que es inconmovible.

El problema con muchos de nosotros es que tenemos tantas cosas que son quebrantables en nuestras vidas, y nos apegamos a esas cosas. Nuestra vida está centrada en lo que es conmovible, y la única forma que el Señor tiene de apartarnos de lo que es conmovible hacia lo que es inconmovible es derribando todas las cosas. Entonces, repentinamente, descubrimos que hay un monte de cosas que considerábamos muy importantes y que ahora ya no son importantes. Las personas, algunas veces, temen cuando oyen hablar sobre ese quebranto. Pero el asunto es: No temeremos si nuestro tesoro está en un lugar seguro. En cambio, si está en el lugar errado, tenemos mucho que temer.

Dios está derribando todo. Es hora de despertar; es tiempo de prepararse; es tiempo de estar atentos. Que nadie piense que escapará si fuere descuidado. No debemos culpar a nadie si nos presentamos delante del Señor con las manos vacías, porque hemos desperdiciado nuestras vidas, por habernos centrado en torno a lo que es conmovible, en torno a lo que es transitorio. Nosotros estamos recibiendo un reino que no puede ser conmovido.

El Señor Jesús lo dijo de este modo: «…sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella». La roca es inconmovible. Es un reino inconmovible porque el Rey es inconmovible. Por eso, también vosotros estad preparados, porque a la hora que no pensáis vendrá el Hijo del Hombre. Mateo 24:44) LBLA.

Que Dios nos hable y en verdad nos alcance.

Esto que he dicho puede hacerte sentir un tanto inconfortable, pero déjame decirte que no tienes a nadie a quien culpar sino a ti mismo, en caso de no estar preparado. Si no te ajustas con el Señor, si no decides seguirle completamente, no tendrás a nadie a quien culpar a no ser a ti mismo si Su venida te encuentra desapercibido. Que el Señor, en su gracia, alcance nuestros corazones, nos toque y, de alguna manera, nos despierte.

Tomado de «The last days», Versión portuguesa de Jotta Enne.

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