LA AFLICCIÓN

 

Por Wiarly Muñoz G.

“Porque Él no castiga por gusto, ni aflige a los hijos de los hombres.” Lamentaciones 3:23 LBLA.

Dios tiene planes y propósitos definidos para cada uno de nosotros. Cuantas veces nos hemos sentido enojados cuando viene la prueba, sin entender que esta actitud marchita nuestra vida espiritual, no somos útiles de esa manera y esa es la meta del enemigo: hacernos inútiles a causa de la desesperación y el desánimo, y nuestros corazones comienzan a endurecerse por la amargura y sus raíces. Satanás se aprovecha de este tiempo para atacar nuestros corazones, y de esta forma lograr apartarnos de Dios y de su profundo amor.

La aflicción nos debilita y nos enseña sus caminos.

Dios tiene un propósito por el cual nos debilita y uno de esos propósitos es enseñarnos sus caminos y mantenernos en sus caminos, para que no nos desviemos-Salmos 119:71  Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos. LBLA.

La aflicción nos enseña a apoyarnos en Dios.

Recostada sobre Su Amado, una novia y esposa que depende de Él en todo momento- Cantares 8:5  ¿Quién es ésta que sube del desierto, recostada sobre su amado? LBLA.

La aflicción nos enseña a ser agradecidos.

Si estamos abatidos y desanimados en medio de la prueba y mostramos agradecimiento al Señor mostramos la madurez que Dios quiere de nosotros.- Job 1:20  Entonces Job se levantó, rasgó su manto, se rasuró la cabeza, y postrándose en tierra, adoró. LBLA.

La aflicción nos muestra que hay verdaderamente en nuestro corazón.

¿Qué sale de nuestros corazones en momentos de aflicción? Cuando somos afligidos sale lo peor o lo mejor. -Deu 8:2  Y te acordarás de todo el camino por donde el SEÑOR tu Dios te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos. LBLA.

La aflicción nos enseña a ser sustentados con su Palabra.

Dios quiere sustentarnos siempre y en medio de la aflicción enseñarnos a depender de Él y de su palabra.-Deu 8:3  Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del SEÑOR.  LBLA.

La aflicción purifica nuestras vidas.

Cuando somos afligidos el Señor está haciendo un trabajo de purificarnos de toda escoria para hacernos más semejantes a Él.- Isa 48:10  He aquí, te he purificado, pero no como a plata; te he probado en el crisol de la aflicción. LBLA.

La aflicción nos hace crecer y multiplicarlos.

Así vemos sucedió en el pueblo de Israel, mientras eran afligidos por Faraón más crecían.- Éxo 1:12  Pero cuanto más los oprimían, más se multiplicaban y más se extendían, de manera que los egipcios llegaron a temer a los hijos de Israel. LBLA.

Amados, que en medio de nuestras aflicciones podamos ver al Señor, conozcámoslo y no dudemos de sus propósitos que sin duda, son mayores para nosotros.

“Porque tú nos has probado, oh Dios; nos has refinado como se refina la plata. Nos metiste en la red; carga pesada pusiste sobre nuestros lomos. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas; pasamos por el fuego y por el agua, pero tú nos sacaste a un lugar de abundancia”. Salmos 66:10-12 LBLA.

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