LA LLEGADA DEL ESPÍRITU SANTO A CHILE

La obra pentecostal en Chile se remonta al derramamiento del Espíritu en la India. Pandita Ramabai, una viuda hindú bien educada, estableció un hogar cristiano en Mukti para viudas jóvenes desamparadas. El Señor le dio varias colaboradoras maravillosas para ayudar a las chicas para la vida y el servicio cristianos. Una de ellas, Minnie F. Abrams, misionera de Estados Unidos escribió: “En enero de 1905, Pandita Ramabai les habló a las señoritas de Mukti acerca de la necesidad de un avivamiento, y llamó a voluntarias que se unieran para orar con ese propósito. Se presentaron 70 voluntarias, y se fueron añadiendo otras hasta que a principios del avivamiento ya se reunían 550 dos veces al día. En junio Ramabai pidió voluntarias que abandonaran sus estudios seculares para ir a los alrededores a predicar el evangelio. Se presentaron 30 señoritas. Nos reuníamos a diario a orar por un ‘investimiento’ de poder”. Minnie Abrams también contó la manera en que Dios derramó su Espíritu sobre las muchachas. La presencia del poder de Dios era tan grande que produjo convicción de pecado, arrepentimiento profundo y luego gozo en la seguridad del perdón. Muchas fueron bautizadas en el Espíritu Santo y hablaron en lenguas que no habían aprendido.

Mientras tanto, en América del Sur, en Chile, un misionero metodista, Willis Collins Hoover Kurt,oraba por un avivamiento en la Iglesia Metodista Episcopal de Valparaíso que pastoreaba él. Su esposa, Mary Anne, era amiga de Minnie Abrams. Habían asistido juntas al instituto de adiestramiento en Chicago. En 1907, Minnie le envió a la señora Hoover un folleto que había escrito para contar acerca del derramamiento del Espíritu en India. Esto aumentó el deseo de los Hoover por ver la realización de lo que Dios tuviera dispuesto para ellos y su iglesia. Fascinados, los Hoover comenzaron a establecer correspondencia con otros amigos de Venezuela, Noruega y la India, los cuales compartían con ellos sus experiencias respecto al Espíritu Santo. En 1908 otros testimonios confirmaron su fe en que el avivamiento pentecostal estaba de acuerdo con las Escrituras y era de origen divino. El avivamiento llegó a la iglesia de Valparaíso, como en los otros lugares, como respuesta a la oración ferviente.

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