Rev. Walter Vega G. Advierte al pueblo cristiano evangélico sobre la “Ley Mordaza”

 

 

LEY MORDAZA: NO NOS CALLARÁN

Se conoce como “ley mordaza” a todas aquellas iniciativas que se encuentran contenidas mayoritariamente en el “Mensaje Nº 115-365 del 4 de septiembre de 2017 de la ex presidenta Michelle Bachelet”, y también en el “Boletín n° 11.424-17 de la comisión de derechos humanos y pueblos originarios”.
Este proyecto de ley busca tipificar el delito de “incitación al odio y la violencia”, entre los cuales sanciona con cárcel a todos aquellos que nieguen o justifiquen las violaciones a los DD.HH. que se cometieron entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990. A esto último se le conoce como “negacionismo”
Sin embargo, no solo busca perseguir y sancionar el negacionismo, sino que también busca castigar con la pena de presidio menor en su grado mínimo y multa de treinta a cincuenta unidades tributarias mensuales a quienes “públicamente o a través de cualquier medio… Incitare directamente a la violencia física en contra de un grupo de personas o de un miembro de tal grupo, basado en la raza, origen nacional o étnico, sexo, orientación sexual, identidad de género…”
Una de las principales promotoras y defensoras de este proyecto es la diputada comunista Carmen Hertz, quién al ser consultada expresó: “el negacionismo en Europa es tratado como el racismo o la homofobia, y que Chile debe avanzar en ese sentido”
Este proyecto de ley es muy peligroso para la democracia, y también para los cristianos. Las razones son las siguientes:
En primer lugar, los términos empleados son ambiguos y muy subjetivos: “incitar a la violencia física por cualquier medio”. Esto tiende a confundir y crea vacíos legales que pueden ser utilizados para legitimar arbitrariedad en los tribunales de justicia, y también para facilitar presiones políticas sobre los magistrados, verbigracia, de poderes de facto (nuevo orden mundial), y lobbies LGTBI.
En segundo lugar, este proyecto de ley podría contribuir al debilitamiento del poder Judicial, Legislativo y Ejecutivo. Especialmente los dos últimos poderes, los que para mantenerse en el poder abandonan su inspiración judeo-cristiana (la dignidad del ser humano, el derecho a la vida desde la concepción y la búsqueda del bien común), por el relativismo y pragmatismo social que las encuestas y medios de comunicación dictan (“pan y circo”).
En tercer lugar, junto al derrumbe de la institucionalidad, se produce otro efecto más grave aún. Quedan vulnerables y desprotegidas las formas más básicas de la sociedad, es decir, los cuerpos intermedios. Familias, colegios, iglesias etc. Son las instancias naturales que frenan el poder y abuso del Estado sobre el individuo. Con esta ley ningún padre de familia podrá oponerse al adoctrinamiento LGTBI de su hijo en el colegio, y tampoco un pastor (o cualquier creyente) podrá expresar su visión bíblica del matrimonio y la familia, sin ser denunciado como un “incitador al odio y la violencia”. En resumen: la familia, las comunidades cristianas, e incluso instituciones académicas de investigación quedarán amordazadas y condicionadas ante un sistema de ingeniería social que detenta todas las armas para silenciar, oprimir y perseguir a quienes piensen diferente.
En cuarto lugar, efectivamente este proyecto es una “ley mordaza”, ya que posee todas las condiciones y elementos constitutivos de toda norma que busca controlar, manipular, presionar y dictar comportamientos, por ejemplo: Castigar con multas onerosas conductas que van contra el pensamiento único, restringir mediante leyes ad hoc la libertad de expresión y conciencia; sancionar con cárcel todo pensamiento que no “baila” al ritmo del nuevo orden mundial; crear ciudadanos de primera y segunda categoría. Privilegiando, por ejemplo, a los miembros de la comunidad LGTBI, y declarando sospechoso lo cristiano, heterosexual y pro-vida.
Y en quinto lugar, debemos considerar que este proyecto de ley es un eslabón más de toda la maquinaria progresista que el nuevo orden mundial (N.O.M.) está instalando en nuestro país. Por eso, nunca está de más mencionar y advertir al pueblo cristiano respecto de las otras estrategias de ingeniería social que se desean imponer.

A) Promoción del feminismo radical: el cuál promueve la idea que tanto el matrimonio natural así como la maternidad son formas de opresión y explotación del patriarcado. Su meta es establecer el aborto libre como un derecho, y quitarle fuerza a la familia tradicional con el fin de acceder fácilmente a nuestros hijos.

B) Utilización de los medios de comunicación: En especial los noticieros, para sensibilizar a la población y así normalizar comportamientos que pronto se transformarán en nuevos “mercados” tales como: clínicas de aborto, cambios de sexo, turismo homosexual, y un sin fin de nuevos negocios muy lucrativos para las elites de poder económico y político.

C) Asalto al curriculum escolar: Con la ideología de género se pretende adoctrinar, colonizar y dominar la mente de nuestros niños, y así transformarlos en ciudadanos dóciles y soldados del sistema

D) Educación para la ciudadanía: Estrategia que utilizan los gobiernos para apoderarse del lenguaje y cambiar el sentido y significado tradicional de las palabras. Utilizando eufemismos se busca amortiguar el rechazo que por lo general las personas sienten respecto de algunas conductas. Por ejemplo: utilizar la frase “interrupción voluntaria del embarazo” para evitar la palabra aborto; utilizar la frase “matrimonio igualitario” para evitar decir matrimonio homosexual; utilizar la frase “muerte digna” para evitar decir matar a un anciano enfermo etc.

¿Entonces qué debemos esperar los cristianos frente a un cuadro tan dramático y espeluznante? Solo nos queda combatir, hacer guerra espiritual.
¿Y cuáles serán nuestras armas de lucha? Las mismas que utilizaron los mártires a lo largo de toda la historia: Intercesión, oración constante, confesionalidad militante, testimonio con fuego, teología bíblica y lógica, evangelizar sin tranzar, una visión optimista de la historia, centrados en la gloria de Dios y el triunfo de Cristo sobre la tierra.
¿Hay alguna otra cosa más por hacer? Sí, cambiar el congreso, expulsar a todos los enemigos del reino de Dios, y votar por verdaderos cristianos que nos den reales garantías que velarán por los principios del reino de Dios.

Rev. Walter Vega, V.D.M.

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